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«Napalpi», el juicio de una masacre de indígenas un siglo después

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Casi un siglo después, la justicia argentina investiga la masacre de más de 300 miembros de los pueblos indígenas Qom y Moqoit, un juicio sin «culpables», en gran medida simbólico, pero un paso sin precedentes hacia una verdad para los indígenas poco escuchada en la historia del país.

El «juicio de la verdad», que durará nueve audiencias repartidas a lo largo de un mes, comenzó el martes en un tribunal de Resistencia (noreste), en la provincia de Chaco, donde tuvo lugar la conocida como «masacre de Napalpí» el 19 de julio de 1924.

Ese día, un centenar de policías, militares y colonos civiles abrieron fuego contra miembros de las comunidades Qom (o Toba) y Moqoit (Mocoví), en una reserva amerindia que en realidad se utilizaba como reserva de mano de obra para los campos de algodón y donde acababa de producirse una revuelta contra las condiciones de virtual esclavitud.

La masacre dejó varios centenares de muertos, entre 300 y 500, según los supervivientes, hombres, mujeres y niños cuyos cuerpos fueron a veces mutilados y luego arrojados a una fosa común. La represión continuó durante varios meses, según la Secretaría de Derechos Humanos (gubernamental).

«Este juicio por la verdad pretende acercarse a la realidad de los hechos. No se busca la responsabilidad penal, sino descubrir la verdad, para rehabilitar la memoria del pueblo, para curar las heridas, para reparar y también para activar la memoria y la conciencia de que estas violaciones de los derechos humanos no deben repetirse», dijo la jueza Zunilda Niremperger al abrir el juicio.

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«Vamos a demostrar de manera concreta y clara quiénes participaron y quiénes fueron los responsables de este genocidio», dijo el fiscal federal Federico Garniel, a cargo de la acusación.

La provincia de Chaco, la Secretaría de Derechos Humanos y el Instituto Chaqueño del Aborigen son co-demandantes en el proceso.

Un «drama invisible que resurge

La masacre fue calificada por los tribunales como un crimen contra la humanidad, lo que le da un carácter imprescriptible.

El procedimiento se inició en 2004, con la paciente recogida de pruebas y testimonios y la voluntad de escuchar a todas las partes, tanto a los descendientes de los colonos como a las comunidades indígenas.

Increíblemente, después de casi un siglo, la investigación permitió a las autoridades encontrar testigos presenciales. Los participantes en el juicio también pudieron escuchar el testimonio, filmado en 2014, de Pedro Valquinta, un centenario ya fallecido, y luego el de Rosa Grilo, de quien se dice que tiene «aproximadamente» entre 110 y 114 años y que también podría declarar en persona en la vista si su salud se lo permite.

«Para mí es triste, mataron a mi padre. Casi no quiero recordarlo. [Ce sont] cosas tristes. A mucha gente, la mataron», relató Rosa Grilo en una mezcla de español y lengua qom, en un testimonio filmado en 2018 en el marco de la investigación y difundido durante la vista del martes, que fue parcialmente transmitida por internet.

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‘Yo era un niño, pero no tan pequeño […] Mi abuelo y mi madre gritaron «corre, corre», y huimos al bosque. Allí vivíamos comiendo algarrobas, bebiendo agua de los cardos […] No sé por qué mataron a los niños, a los ancianos. Mucho sufrimiento…», dijo Rosa.

En otro documento filmado, Juan Chico, un historiador de origen Qom que falleció el año pasado a causa del COVID-19, explicaba cómo Napalpi es «un tema muy querido por nosotros, que se ha vuelto invisible, pero que en los últimos años ha empezado a resurgir». «Hay una memoria cultural en las comunidades que debe recibir la justicia», dijo.

Los historiadores nos recuerdan regularmente hasta qué punto la construcción de Argentina como nación, a lo largo del siglo XIX, fue un proceso que tuvo que repetirse.e siglo, pasó por una subyugación de los pueblos indígenas que equivalía al exterminio.

Más que ningún otro, el episodio conocido como la «Conquista del Desierto», que no es un desierto en absoluto, que incorporó la Patagonia a la nación argentina a costa de al menos 14.000 muertos entre las etnias más australes.

Sólo alrededor de un millón de argentinos, de los 45 millones de habitantes, se definen ahora como miembros o descendientes de uno de los 39 grupos étnicos originales, según el censo de 2010. Desde 1994, la Constitución reconoce los derechos de los pueblos indígenas.

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Soy profesor universitario de economía, aficionado al golf y a los coches, y me gusta especialmente Asia. Vivo entre España y Portugal.