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Los líderes del G20 dan luz verde definitiva al big bang fiscal

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Tras mucho regateo y toma y daca, los líderes del G20 dieron luz verde el sábado en Roma a una reforma fiscal histórica que pretende acabar con los paraísos fiscales, pero que no va lo suficientemente lejos para algunos países en desarrollo.

Bajo los auspicios de la OCDE, un total de 136 países que representan más del 90% del PIB mundial se comprometieron a principios de octubre a gravar a las multinacionales de forma más justa y a introducir un tipo impositivo mínimo global del 15% a partir de 2023.

La luz verde, anunciada por la Secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, se formalizará en el comunicado final del G20 el domingo.

«Hoy, todos los líderes del G20 han aprobado un acuerdo histórico sobre nuevas normas fiscales internacionales, incluido un impuesto mínimo global», dijo Yellen.

«Llevo cuatro años luchando por implantar un impuesto internacional de al menos el 15% para las empresas multinacionales. Esta noche estamos allí», tuiteó el presidente francés Emmanuel Macron.

«El impuesto mínimo sobre las empresas es un gran éxito, es una clara señal de equidad», se hizo eco la canciller alemana Angela Merkel.

Una pequeña revolución, pero que puede llevar tiempo, ya que ahora cada país debe trasladar este acuerdo global a su propia legislación, una tarea que no está ganada de antemano.

«El diablo está en los detalles: habrá que resolver todos los aspectos de su aplicación y tiene que ser aprobado por los parlamentos nacionales», dijo a la AFP Giuliano Noci, profesor de estrategia en el Politécnico de Milán.

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150.000 millones de dólares al año

La primera parte de esta reforma, que consiste en gravar a las empresas allí donde obtienen sus beneficios, independientemente de su sede social, está encontrando una fuerte resistencia en el Congreso estadounidense.

Y es que esta medida afecta sobre todo a los gigantes estadounidenses de Internet, los famosos GAFAs (acrónimo de Google, Amazon, Facebook y Apple), que son proclives a practicar la optimización fiscal estableciendo sus sedes donde la fiscalidad es más baja, lo que les permite pagar impuestos irrisorios en relación con sus ingresos.

Se espera que el impuesto mínimo del 15% recaude unos 150.000 millones de dólares de ingresos adicionales al año.

Unas 100 multinacionales con ventas anuales de más de 20.000 millones de euros verán redistribuidos parte de sus impuestos a los países donde realmente operan.

Algunos países emergentes consideran insuficiente este alcance y el impuesto mínimo del 15%, sobre todo porque el tipo medio del impuesto de sociedades en todo el mundo es ahora del 22%, frente al 50% de 1985.

Argentina había defendido un tipo del 21% o incluso del 25% para luchar contra la «evasión fiscal de las multinacionales».

Mientras que Argentina se unió finalmente al acuerdo, faltan Kenia, Nigeria, Sri Lanka y Pakistán, que participaron en la negociación de 140 países.

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«El acuerdo fue negociado con los países en desarrollo y refleja muchas de sus demandas, pero es cierto que es un compromiso», dijo a la AFP Pascal Saint-Amans, director del Centro de Política y Administración Fiscal de la OCDE y artífice de la reforma.

Reunir a los países reticentes

La versión final permite así que más economías pequeñas se beneficien de una parte del impuesto redistribuido, al rebajar el requisito mínimo de ingresos de las empresas de ese país a 250.000 euros anuales, frente al millón de euros de los países más ricos.

Sin embargo, la Comisión Independiente para la Reforma Fiscal Internacional (ICRICT), un grupo de reflexión en el que participan economistas de renombre como Joseph Stiglitz y Thomas Piketty, lo califica de «acuerdo de recorte» en el que «la parte del león va a parar a los países ricos».

Los negociadores del acuerdo «hicieron concesiones para incorporar a tres paraísos fiscales como Irlanda, Estonia y Hungría, pero no escucharon a los países en desarrollo», dijo a la AFP su secretario general, Tommaso Faccio.

Irlanda, por ejemplo, renunció a su bajísimo impuesto de sociedades del 12,5% a cambio de la garantía de que el tipo mínimo futuro se mantendría en el 15%. Anteriormente se hablaba de una tasa de «al menos el 15%».

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Soy profesor universitario de economía, aficionado al golf y a los coches, y me gusta especialmente Asia. Vivo entre España y Portugal.