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La UE quiere contrarrestar la influencia de China con 300.000 millones de euros

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Bruselas anunció el miércoles que movilizará hasta 300.000 millones de euros de fondos públicos y privados de aquí a 2027 para proyectos de infraestructuras en todo el mundo, en una respuesta europea a la creciente influencia de China.

Redes de fibra óptica, infraestructuras de transporte, redes de energía limpia… El proyecto, denominado Global Gateway, reunirá recursos de la UE, los 27 Estados miembros, las instituciones financieras europeas y las instituciones nacionales de desarrollo, así como inversiones del sector privado para conectar mejor a Europa con el resto del mundo.

Los sectores digital, sanitario, climático, energético y de transportes, así como la educación y la investigación, serán prioritarios», subrayó la Comisión, que se cuidó de no mencionar a China en su comunicación, a pesar de que su proyecto compite con la estrategia de las «Nuevas Rutas de la Seda».

Frente a Pekín, Bruselas pretende encarnar un modelo más virtuoso en materia de derechos humanos.

«Queremos proyectos que se lleven a cabo con un alto nivel de transparencia, buena gobernanza y calidad», dijo la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en una rueda de prensa.

Pekín lanzó en 2013 su estrategia de inversión global de las «Nuevas Rutas de la Seda», un proyecto emblemático del presidente Xi Jinping. Denominado oficialmente «Cinturón y Ruta», pretende desarrollar infraestructuras terrestres y marítimas para conectar mejor a China con Asia, Europa y África.

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El Reino Medio ya ha comprometido casi 140.000 millones de dólares (124.000 millones de euros) en inversiones, según sus cifras oficiales.

Una Europa geopolítica

Los occidentales lo ven como una herramienta de China para influir en los países pobres. Critican a Pekín por incitar a los países emergentes al sobreendeudamiento, critican la falta de transparencia de las licitaciones, sospechan de la corrupción y denuncian el incumplimiento de los derechos humanos, sociales y medioambientales.

Global Gateway «es una nueva señal de la nueva voluntad de la Unión Europea de imponerse como actor económico, político y, un día, militar en la escena internacional», declaró a la AFP el eurodiputado Bernard Guetta (grupo de Renovación), miembro de la comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo.

«Si hay cansancio chino hoy en día en África, no es sólo por las inverosímiles condiciones de trabajo en las fábricas chinas del continente africano. También se debe a que China trata descaradamente de atar las manos de los países en los que invierte mediante la deuda», añadió.

Para Mikaela Gavas, del centro de estudios estadounidense Center for Global Development (CGD), la UE «puede no ser capaz de competir con China en términos de cantidad, pero está por delante en términos de calidad de la inversión». Debe «posicionarse como un antídoto contra los acuerdos dudosos», sostiene el experto.

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Global Gateway sigue un plan de los países del G7 para ofrecer a los países en desarrollo una alternativa a las Nuevas Rutas de la Seda, presentado en junio en la cumbre de las siete potencias industriales en Cornualles (Reino Unido).

Esto «nos permitirá competir con China cuando sea necesario, […] mientras trabaja por la autonomía estratégica de la UE», dijo el eurodiputado polaco Radek Sikorski en Twitter.

En su discurso sobre el estado de la Unión del 15 de septiembre, Ursula von der Leyen ya mencionó esta nueva estrategia. «Somos muy buenos financiando carreteras. Pero no tiene sentido que Europa construya una carretera perfecta entre una mina de cobre de propiedad china y un puerto de propiedad china. Tenemos que ser más inteligentes en este tipo de inversiones», dijo.

Con esta financiación, la UE también espera abordar las vulnerabilidades de sus cadenas de suministro mundiales reveladas por la pandemia.

También es una oportunidad de nuevos negocios para las empresas del Viejo Mundo ante las enormes necesidades. Según las estimaciones del G20, el déficit mundial de inversión en infraestructuras podría alcanzar los 13 billones de euros en 2040.

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Soy profesor universitario de economía, aficionado al golf y a los coches, y me gusta especialmente Asia. Vivo entre España y Portugal.