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Rasa Strankauskaite /masquetendencias.com
Domingo, 19 enero 2014 | Leída 317 veces
De cata con Rasa Strankauskaite

Viñátigo Ensamblaje tinto 2012, superlativo

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Para vender vino lo primero es amarlo. Vender vino no es vender zapatos o bombillas. Sonrío observando a los empresarios que van de listos y prefieren contratar una atractiva y sexy chica sin formación básica ni contínua en lugar de a un profesional. Después se extrañan de que no venden. Los clientes cada vez exigen más, todo el mundo se apunta a cursos, viajamos por la gastronomía y por eso no podemos fallar. No se perdonan los errores, ni siquiera con los labios rojo intenso y el trasero marcado.

[Img #4774]El vino es una pasión que se contagia; es placer, una diversión. Es arte y cultura. Por eso no es posible que nos abran la botella dando golpes o casi entre rodillas. No se pueden servir los vinos en copas incorrectas. Que te comenten que el tinto va a temperatura ambiente u otras barbaridades. No es posible que te corten un queso curado (caro porque se necesitan 7 litros de leche de cabra para un kilo de queso) cortado transparente cargándose su textura,  haciendo desaparecer los cristales que queremos sentir en la boca. Así, cintos de errores que podría contar.


Para vender hoy en día necesitas ser diferente y tener amplios conocimientos de gastronomía, sentir el vino, amarlo y vender la felicidad del placer en una mesa. El vino tiene alma, necesita respirar, unas condiciones de guarda y continuas ganas de descubrirlo sometiendo 5 sentidos. Ni una botella es igual que otra y si lo es, está muerto. 


Por eso, tanto como para una tienda como para un restaurante necesitas la media naranja del chef, es decir un sumiller. El vino se busca para engrandecer la comida, para unas sinergias inolvidables. Una expresión de materia prima tratada con conocimientos y sensibilidad  ¿de qué sirve sin un equilibrio y buen servicio?   

El sumiller estudia las técnicas de la cocina, conoce las texturas y aromas de los productos para recomendar un vino que resalte todas sus virtudes. Debe aprender a ofrecer, sin clases magistrales, a sus clientes con muchas psicología, se necesita saber hablar con gestos y nunca engañar a sus clientes. 

[Img #4772]

























Para vender bien un vino el sumiller debe ser un buen comunicador, emocionar, transmitir el alma del vino antes de probarlo, buscar distintas experiencias como maridajes con un estilo diferente, convertir el acto de comer en momentos de cultura placentera. Puede incrementar las facturación vendiendo la felicidad y eso debe tenerlo en cuenta un empresario, eligiendo según el perfil  de los clientes y filosofía del local. Tes, cafés sales distintas, aceites , mieles, puros, licores y miles de detalles más. Para la moda de los gin tonics se necesita un nariz para descubrir cada ginebra. Su fórmula ha sido lograda por un maestro y por eso no se puede hacer un 'gin tonic-potaje'. Hay que catarlo para saber qué se puede añadir para conseguir que sea equilibrado. 


Y para acabar, les dejó la cata de un vino del que me enamoré estas fiestas. 

[Img #4771]Viñátigo ensamblaje  BN+T+VN, 2012, 14%  de la Denominación de Origen Protegida Islas Canarias

La máxima expresión de una gran unión de tres variedades de uvas cultivadas en las terrazas de suelos volcánicos y en unos viñedos prefiloxéricos. Una vez descorchado aparece con su amplia sonrisa amable teñida de rojo vivo burdeos, lleno de promesas reflejadas en tono rubí oscuro, atrae con fuerza "in fraganti", con esos aromas intensos y golosos, acelera el pulso firme pero con estilo, sin miramientos. Huele a chocolate, frutas rojas maduras en almíbar, a unas flores exóticas, a mermelada de higos con punto de extasiante vainilla, insinuante tabaco. Tarda en desnudarse del todo y poco a poco aparecen aromas a mieles de retama y castaño. En boca de desliza con entusiasmo. Denso, grandioso, penetra en las papilas con sus taninos refinados, seduce con elegancia, equilibrio. Se despide con ternura interminable pero con textura firme y aterciopelado, largo, complaciente, sin pizca de sequedad con fogosidad y plenitud como el mejor amante.

Es un gran vino, reflejo de las variedades autóctonas de una tierra volcánica. ¡Superlativo ! 

1 Comentario
Fecha: Jueves, 20 marzo 2014 a las 23:03
celia
Ole!!!!!!!!! Acierto total. Completamente de acuedo

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