Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Ana Ortiz, psicóloca, sexóloga y terapeuta de parejas
Miércoles, 9 octubre 2013 | Leída 554 veces
salud sexual

Seduciendo

Guardar en Mis Noticias

El juego de la seducción está compuesto por tres factores principales: la mirada, las palabras y los gestos. “Una mirada vale más que mil palabras” y en la seducción, efectivamente, así es. La mirada suele ser sagaz, inocente…Un seductor no retira su mirada de la otra persona, quiere incitar deseo. La complicidad entre el seductor y el seducido reside en la mirada. Con ella se intentan trasladar los sentimientos, intenta transmitir que quieres saber más sobre la otra persona. La mirada del seductor delata, no da pie a la confusión. Se expresa con la intensidad y el brillo de los ojos. Insinúa y nunca pasa desapercibida.

Las palabras, otro de los factores indispensables para seducir. La palabra que seduce es aquella que acaricia allí donde debe hacerlo. Cualquier palabra, por inocente que sea, puede parecer provocativa y perversa si estamos seduciendo. Las palabras también despiertan el deseo. Nada podrá medir el poder que oculta una palabra. Saber seducir con las palabras es casi más importante que con el aspecto físico, de qué nos sirve estar deslumbrantes y sensuales si cuando abrimos la boca “la fastidiamos”.  

Para poder comprender un poco el poder de la palabra, observa el siguiente y sencillo ejemplo: "Ayer quise comer una ensalada de tomate, así que fui a la verdulería y compré algunos".
Ahora, mira la diferencia: "Tenía unas ganas insaciables y ansiosas por comer una ensalada de tomate. Fui a la verdulería y compré el bistec más jugoso que puede encontrar. Prácticamente no podía sacarle las manos de encima, era tan gordo y duro".

¿Cómo una simple ensalada y un bistec pueden parecer tan sensuales?¡Utilizando adjetivos picantes! caluroso, sensual, jugoso, caliente, tentador, emocionante, ardiente, acalorado, pegajoso…y muchos más. Pero además  los verbos como ansiar, anhelar, apetecer y desear, hacen que nuestro cerebro pase de racional a emocional en dos segundos.

Además del leguaje que se utiliza está el tono de voz. Prueba a usar un tono un poco más bajo,  resultará irresistible cuando susurres palabras, que además, si las dices un poco más despacio y dejando un poco abiertos los labios, no sé si dejarán que termines de hablar.
Ahora llega la distancia física que hay entre los dos. Si estás muy cerca mejor al oído, pero recuerda lo anterior, baja el tono y la cadencia. Si estás a un metro aproximadamente debes alternar tu mirada a sus ojos y su boca. Es importante el entorno en el que estamos, si el ambiente es ruidoso hay que jugar más con los gestos y miradas, porque si no, terminaremos chillando y es justo lo que no queremos.

Y finalmente, llega el saludo con la mirada, el acariciarse los cabellos, un giro sutil del cuerpo o una sonrisa.  Los gestos, lo que más llama la atención al seducido. Los gestos, propios de cada persona e imperceptibles para uno mismo, se quedan marcados en el recuerdo de la otra persona ya que adquieren un significado especial.

Todo el juego de la seducción es mejorable y no importa que lleves tiempo con tu pareja o que no la tengas, aprender y perfeccionar este arte te hará irresistible. ¿Te atreves?

*Ana Ortiz. Psicóloga. Terapeuta Sexual y de Pareja. Teléfono de contacto 675819019. http://anaortizpsicologa.blogspot.com.es/

masquetendencias.com • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress