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Ana Ortiz / masquetendencias.com
Miércoles, 24 abril 2013 | Leída 1053 veces
Salud sexual y pisicológica

Confesiones de un seductor retirado

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Aquí os dejo una magnífica carta-lección a todas las chicas que estén interesadas en aprender a cómo evitar caer en la redes de un seductor, que no es lo mismo que un ligón. El seductor, más bien, es alguien que lentamente hará que caigas en su trampa y difícilmente puedas salir de ella. ¿Aprendemos cómo reconocerlo y así ahorrarnos mucho dolor? Pues ahí va…

“Hasta el título me da grima. No me considero un seductor, ni mucho menos. Las mujeres siempre se me han dado bien, eso sí, no sé bien por qué, les gustaba pero no era guapo, las hacía reír, puede que fuera eso. No, no creo que sea lo que se dice un seductor, aunque confieso que es posible que las circunstancias ayudaron a que se me pueda considerar como dice el título. Ayuda, por lo menos a mi me ayudó, haberme criado entre hermanas, mujeres a las que observaba y escuchaba. Creo que las conozco aunque esta generalización pueda llevar a muchas sorpresas y alguna no agradable.

Lo primero que pongo sobre la mesa es que no hace falta medir 1,90 ni ser un guaperas para gustar a las chicas. Tampoco el dinero, aún en los tiempos que corren es definitivo, a no ser que se esté pensando en una clase de chicas determinada y que sería objeto de otro análisis. Cualquiera que se preocupe por resultar interesante a las chicas puede seducirlas, pero para ello es fundamental y condición sine qua non saber lo que piensa la chica. No andar con estereotipos, hay que saber lo que piensa y para ello hay que escuchar. Qué le falta, qué le haría feliz, qué le gusta, cómo le gusta, qué momentos tiene para ella, qué ratos libres, si es lanzada, si le gusta el riesgo, si juega…

Indudablemente, con la percha, con el porte, con el guapo subido se puede ligar, pero no es mi caso. Uno tira a lo normalito, así que procuraba intentar conocer primero. Un detalle que a mí me daba resultado. Mejor el día que la noche. Aquí cada uno lo cuenta según le va y por la noche se igualan mucho los talentos. La noche confunde, que diría Dinio y perdonen de veras esta horrible cita. El día permite saber qué problemas y carencias tiene una persona. Se aproxima uno a su vida tal y como la vive y esa vida apenas tiene que ver con los fines de semana. En días laborables, la chica, como todo trabajador, recibe los puntapiés del momento, las tensiones, la falta de humanidad de una sociedad psicópata que una vez que se entra en su cadena de producción y compromisos, no deja salir. ¿Quién deja un trabajo hoy aunque esté mal pagado y sea insoportable? 


Bueno, en estos días normales se es muy receptivo a los detalles. Ah, los detalles. Les aseguro que es lo que más cuesta, pero al principio son imprescindibles para captar la atención de la candidata. Esos detalles pueden ser de toda índole, un ejercicio de memoria, cómo iba vestida hace tiempo, como le quedaba algo que se había puesto, hacer notar cualquier cambio, puede ser un ejercicio de ingenio, en la red, en directo, acordarse de algo que a la chica se le había pasado por alto, unas cartas, un tenerla en filo, picar la curiosidad. Captar la atención, de eso se trata. No hay que entrar como un elefante en una cacharrería, basta algo sutil, que quede entre los dos, que crea o que sepa que la están tratando como alguien especial, que se sienta especial.


A partir de ese momento va todo rodado, pero hay que tener la paciencia del francotirador. Es verdad que no puede perderse ni el ingenio ni la simpatía en ese contacto, pero ese roce es suficiente para que la ya candidata gane en autoestima y seguridad. Sabrá que nos gusta y créanme, nunca he fallado en eso, ya el tiempo y la chica dirán el cuándo y cómo se avanza.
Parece simple ¿verdad? No lo es. A muchos les da resultado presionar, mentir. No es mi caso. A medio plazo las mentiras acaban saliendo a la luz y los engaños siempre dejan heridas que pasan factura. Mejor la sinceridad justa y además, con la presión es posible acelerar un resultado pero la falta de madurez de la relación hará que corra peligro nada más culminar el encuentro. No, prefiero dejar pasar el tiempo, jugar con golpes de gracia diarios, con frecuencia, que se sienta a gusto, detalles, sin groserías, crear un clima de confianza y complicidad, aunque no caer en el error de convertirme en su amigo. No, ese peligro nos lleva al engaño y vuelta a empezar. Un seductor no engaña, no cuenta, no traiciona a la compañera. La puede ayudar, pero no es su amigo.

Hay más formas, muchas, yo cuento la mía y me ha ido bien con ella muchos años. Habrá quien prefiera perseguir hasta el catre –perdón por el recuerdo de la película de Rock Hudson—insistir hasta la pesadez, invitar de entrada... Para nada, a mi me da resultado dar tiempo a la chica, darle ingenio y emoción en su vida, no importa si es casada o soltera, en realidad, las casadas están más necesitadas de detalles, de necesidad de sentirse especiales. Los resultados con las casadas son más rápidos, eso no quiere decir que más duraderos. Es importante para mí nunca forzar situaciones, porque además, eso permite mantener al tiempo varios frentes abiertos a la vez, aunque en este sentido yo aconsejo cambiar de ciudad y hasta de latitud, pero en fin, hay gente para todo.

¿Y el sexo? Ah, el sexo, es importante, no lo voy a negar, la química es poderosa, pero para un seductor el sexo una vez conseguida la seducción es accesorio, es un complemento, un premio, que ya veremos. Igual que para un torero lo importante es la faena de muleta y no entrar a matar, para el seductor, lo fundamental es seducir, lo demás ya vendrá o no, pero para buscar a nuestro complemento químico habrá que escribir otra carta”.

Una vez leída… ¿Reconoces a alguno cerca? Tampoco nos engañemos, bien nos gusta dejarnos seducir, tampoco tiene nada de malo, ¿no?, eso solemos pensar. Pero pobres de nosotras el día en que dejamos de tener el control para darnos cuenta que nos tiene totalmente manipuladas. Ten cuidado y no dejes de que eso ocurra porque el día que lo hagas, siento decirte que "estás perdida”.

*Ana Ortiz. Psicóloga. Terapeuta Sexual y de Pareja.

Teléfono de contacto 675819019.

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