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masquetendencias.com / *Ana Ortiz. Psicóloga, terapeuta sexual y de pareja
Domingo, 31 marzo 2013 | Leída 709 veces
Salud sexual

¿Por qué no elijo la persona adecuada?

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Uno, dos, tres, cuatro, cinco…¡qué horror! Todas mis parejas son iguales. Al principio piensas que el fallo está en la otra persona pero hay algo dentro de ti que te dice que quizás seas tú quien está eligiendo mal. Pues bien, vamos a descubrirlo

[Img #4025]En una investigación dirigida por la psicóloga Lynda Boothroyd se mostraba que los seres humanos predecimos, a partir de una fotografía, si la persona retratada es un buen candidato para una aventura de una noche o si sólo estaría interesado en una relación más seria. Pues bien, los participantes en el experimento encontraban más atractiva a la persona que preveían que podía satisfacer sus expectativas. Es decir, aquellos que buscaban compromiso amoroso evaluaban como más guapos a los que “tenían pinta de buscar algo duradero” y aquellos que preferían algo puntual puntuaban más alto el aspecto físico de los que veían como “posibles candidatos a un rollo de una noche”. 


¿Y qué significa eso...? Pues que los seres humanos tendemos, como decía el psicólogo Peter Watson, a la “Tendencia a la autoconfirmación”. Insistimos en buscar datos que confirmen nuestras ideas y pocas veces atendemos a los hechos que las refutan para no tener que revisar continuamente nuestros juicios. Ya lo decían en American Beauty: “Nunca hay que menospreciar el poder del autoengaño”. Y es que veremos lo que queremos ver. ¡¡Nada más!!


A parte de esto, nos influyen también los símbolos externos que percibimos. Por ejemplo: “Es muy recatada vistiendo: estoy seguro de que nunca tendría una aventura con otro”; “Este chico no habla casi nunca de sexo y, además, nunca dice groserías: es que es muy espiritual”; “Baila muy bien: seguro que en la cama también se mueve estupendamente”…


Los seres humanos necesitamos sensación de control y establecer asociaciones supuestas entre rasgos visibles y otros que necesitamos inferir nos ayuda a obtenerla. Es lo que, a partir de las investigaciones de Solomon Asch, se denomina: “Teorías Implícitas de Personalidad”: creemos que ciertos rasgos aparecen siempre unidos y, a partir de ahí, podemos pensar que conocemos a los demás aunque sólo nos muestren lo que ellos quieren que veamos.


Pero lo que ocurre en la otra persona es que, si una mujer quiere pasar por puritana sabe que tiene que vestir pudorosamente, los hombres que quieren disimular su obsesión sexual aprenden a hablar de forma delicada y las personas que quieren seducir con la promesa de ser grandes amantes se apuntan a cursos de baile…Además, cuando queremos conquistar a nuestra alma gemela, decimos que nos encantan las mismas cosas, aunque alguna de ellas ni sepamos que existe.


Otra de las cuestiones que nos hace diferentes a los seres humanos a la hora de “hacer el casting” es la importancia que le damos a cada uno de nuestros sentidos a la hora de decidir nuestras preferencias sexuales. Si por ejemplo nos detenemos en el visual, hay una gran variabilidad en la elección, ya que unos se fijarán más en el pecho, otros en la estatura, los ojos, el pelo, el trasero y miles de cosas más. Si vamos al olfato, vamos a nuestro instinto más básico, el olor del ser amado puede hacerte soñar o no, generalmente suele ser que sí, en caso contrario rechazamos. 


La heterogeneidad de gustos humana se explica en parte por la importancia del olfato. Una reciente encuesta realizada por la doctora Ingebore Ebberfeld, de la Universidad de Bremen, encontraba una enorme variedad de gustos olfativos, una gran cantidad de interrogados (23’1%) manifiestan que les atrae eróticamente el olor de las axilas, bastantes más (31’9%) los efluvios del pene y más aún (43’4%) los de la vagina. Incluso otras zonas corporales (como los pies) gozan de catadores olorosos. 


Para complicar aún más nuestra selección hay que observar la importancia del momento personal o de la situación en la que estemos inmersos. Por ejemplo, las mujeres cuando están ovulando serán más propensas a las aventuras y preferirán a hombres con rasgos más masculinos y simétricos (indicadores de mejor salud y genes más competitivos). Sin embargo, el resto del tiempo, eligen como más atractivos a hombres con aspecto 'más familiar'. Esto se debe a que las mujeres tienen una 'doble estrategia' que consiste en tener una pareja más comprometida que ayudará a la crianza y no le será infiel. 


Y por supuesto, no se puede acabar sin recordar el factor que explica muchos de nuestros 'desastres': el enamoramiento inhibe nuestra capacidad para razonar analíticamente. Si llegamos a observar algo que NO nos gusta, decidimos que ya lo cambiaremos, o directamente lo obviamos, tampoco queremos saber qué opina el otro realmente de ciertas características nuestras y si pretende cambiarlas: el realismo hacia el futuro no cabe en el amor inicial. Y además, cuando amamos, el otro se convierte en parte de nosotros: sospechar que nos miente sería algo similar a creer que nos estamos estafando a nosotros mismos. 


Entonces…..¿cuántas veces te has autoengañado?¿Difícil, verdad?, aunque cada vez lo veas con más frialdad y menos romanticismo…..seguimos cayendo…..obsérvate y verás dónde está tu fallo, en qué momento de la elección…. SUERTE!!!

*Ana Ortiz. Psicóloga. Terapeuta Sexual y de Pareja. Teléfono de contacto 675819019. http://anaortizpsicologa.blogspot.com.es/

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